En la antigua Valladolid, hoy Morelia, el chocolate de mesa era la bebida tradicional de las familias que acostumbraban degustarlo en el desayuno y la merienda. En ese entonces la vida social giraba en torno de las visitas a las casas de familiares y amigos y era costumbre convidar a los invitados un pocillo de chocolate caliente en agua como muestra de hospitalidad y atención.